Sin lugares a donde ir
parto con la mochila llena de tus recuerdos
a cuesta.
Nada me queda por hacer,
solo esperar que se vacíe de a poco.
Que se abra su cierre sin permiso
y derrame tus restos en algún camino.
Aquí estoy,
casi vacía, más pérdida que nunca
con mis pies que pierden el equilibrio
por tanto peso tuyo dentro de mí.
Aquí estoy huyendo una vez más
hacia cualquier lugar
esperando alguna señal
que me convenza que ya todo acabó.
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