Mataron a Miguel...esa fue la noticia que me decía
Lo mataron y la indignación, la bronca, la angustia y el miedo se hicieron eco en todos los que vivimos cerca, esta situación de delincuencia ya no se soporta, pero esta vez llego a un punto límite, la muerte...
Siento miedo de andar por la calle, desconfío de todo y de todos, de los que andan en moto, del que viene caminando enfrente, porque la delincuencia se volvió moneda corriente, de hecho el día posterior al asesinato de Miguel, en la otra cuadra tres tipos se hicieron pasar por trabajadores de
Estoy lejos de pensar en la muerte como solución de las cosas, pero en un momento de dolor como este debo confesar que la duda me aqueja, pero creo que el mayor problema de la delincuencia es el abandono social, chicos que crecen resentidos de la vida y de las personas, porque no mamaron otra cosa, las “puertas corredizas de las cárceles” por donde entran y salen un montón de tipos con un prontuario que aterra, un sistema carcelario que pareciera que lejos de lograr una reinserción social, crean cada vez más delincuentes, y solo hace falta leer el diario cada vez que agarran a uno y leer sus antecedentes parta darse cuenta de ello.
En medio de la angustia y el miedo solo se me ocurre elevar un rezo por Miguel, por su mamá y por su familia, y también por nosotros, porque aunque parezca una exageración los vecinos nos sentimos en lista de espera.
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