Afuera llueve, el agua sin permiso entra
por las puertas y las ventanas,
el viento la acompaña y golpea la persiana
asustando a mi perra y trayendo consigo
las hojas del árbol de enfrente.
Yo estoy aquí intentando escribir y
se me vino a la memoria el hombre de la plaza
bajo qué techo se habrá cubierto,
bajo qué manta, quizas una que ya estaba húmeda...
y yo aqui encerrada, sintiendome tan miserable,
porque esta es otra que no respeta la
propiedad privada.
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