viernes, 11 de julio de 2008

Hoy lo vi...

Iba yo caminando, cuando de repente

lo tenia frente a mi,

“tiene una moneda señorita, de diez centavos”;

me dijo,

yo me detuve

metí mi mano en el bolsillo

tomé dos monedas de cincuenta centavos

y se las di.

El dijo “gracias”,

Yo dije “de nada”,

creo que no me escucho

fue solo un balbuceo que ni yo escuche.

Entonces él se quedó allí,

con sus ojos brillosos,

abrazado a su cuerpo.

El cuerpo que muchas veces no le pertenecía.

Yo

seguí mi paso;

con mis pies cansados;

mi mirada adelante;

mi alma vacía;

mi conciencia más sucia;

y con un peso menos en mi bolsillo.

MB

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