lunes, 16 de febrero de 2009
por las puertas y las ventanas,
el viento la acompaña y golpea la persiana
asustando a mi perra y trayendo consigo
las hojas del árbol de enfrente.
Yo estoy aquí intentando escribir y
se me vino a la memoria el hombre de la plaza
bajo qué techo se habrá cubierto,
bajo qué manta, quizas una que ya estaba húmeda...
y yo aqui encerrada, sintiendome tan miserable,
porque esta es otra que no respeta la
propiedad privada.
domingo, 18 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
un llanto infantil, que se apodera esperando ser rescatado por los brazos de una madre,
pero no soy una niña y mamá no está.
Entonces sigue dando vuelta por mi cabeza esa nueva idea, y aprovecha cada segundo de libre pensamiento para meterse y castigarme, y hacer que de una buena vez por todas me decida...
sábado, 3 de enero de 2009
jueves, 11 de diciembre de 2008
Mataron a Miguel...esa fue la noticia que me decía
Lo mataron y la indignación, la bronca, la angustia y el miedo se hicieron eco en todos los que vivimos cerca, esta situación de delincuencia ya no se soporta, pero esta vez llego a un punto límite, la muerte...
Siento miedo de andar por la calle, desconfío de todo y de todos, de los que andan en moto, del que viene caminando enfrente, porque la delincuencia se volvió moneda corriente, de hecho el día posterior al asesinato de Miguel, en la otra cuadra tres tipos se hicieron pasar por trabajadores de
Estoy lejos de pensar en la muerte como solución de las cosas, pero en un momento de dolor como este debo confesar que la duda me aqueja, pero creo que el mayor problema de la delincuencia es el abandono social, chicos que crecen resentidos de la vida y de las personas, porque no mamaron otra cosa, las “puertas corredizas de las cárceles” por donde entran y salen un montón de tipos con un prontuario que aterra, un sistema carcelario que pareciera que lejos de lograr una reinserción social, crean cada vez más delincuentes, y solo hace falta leer el diario cada vez que agarran a uno y leer sus antecedentes parta darse cuenta de ello.
En medio de la angustia y el miedo solo se me ocurre elevar un rezo por Miguel, por su mamá y por su familia, y también por nosotros, porque aunque parezca una exageración los vecinos nos sentimos en lista de espera.


